Tadeo Jones ha vuelto. Y no vuelve solo. Han pasado los años, las aventuras en Perú, las pirámides y los sustos con la Momia. Ahora Tadeo y Sara son padres. Sí, has leído bien. Padres de Olimpia, Oli para los amigos, una niña curiosa, valiente y con la misma chispa aventurera que sus padres. Y es precisamente ese giro el que hace que esta cuarta entrega sea tan especial.

Me ha encantado y no es solo por la aventura.

Lo confieso: iba con las expectativas altas y he salido del cine emocionada. Tadeo Jones y la lámpara maravillosa mantiene intacto el humor slapstick y el ritmo trepidante que hizo grande a la saga, pero añade una capa nueva, más adulta y más bonita: qué significa ser familia cuando tu trabajo es perseguir leyendas.

Ver a Tadeo intentando ser un padre responsable mientras su instinto le pide meterse en una cueva que se derrumba es oro puro. Sara, más arqueóloga que nunca, es el cerebro y el corazón de la familia. Y Oli… Oli es el descubrimiento. No es la típica hija que hay que rescatar. Es lista, es divertida y tiene sus propias teorías sobre la historia. Te ríes, pero también se te encoge un poquito el corazón.

¿De qué va? (sin spoilers)

Todo empieza con unas merecidas vacaciones en Londres. Tadeo, Sara y Oli visitan el Museo Británico para una exposición sobre Las mil y una noches. Entre manuscritos antiguos y vitrinas polvorientas, aparece lo que parece una simple lámpara de aceite. Una lámpara que resulta ser mucho más.

El problema es que no son los únicos interesados. La Momia, celosa y todavía dolida por sus derrotas anteriores, reaparece y, en un arrebato de envidia, pide un deseo que no debería haber pedido. Un deseo que cambia el curso de la historia tal y como la conocemos. De repente, los libros empiezan a reescribirse, los monumentos cambian y el mundo se vuelve un lugar distinto.

Para arreglarlo, la familia Jones tendrá que embarcarse en un viaje imposible que les llevará desde las selvas de Perú hasta los templos olvidados de Grecia, cruzando bazares de Oriente Medio hasta llegar al lugar donde todo empezó: la legendaria cueva de Alí Babá. Sin mapas, sin tiempo y con una lámpara que no siempre obedece.

Dato Wizboots: La película conecta directamente con la mitología de Sherezade. Si tu peque pregunta quién era, dile que fue la narradora más valiente de la historia: contó cuentos durante mil y una noches para salvar su vida.

3 razones por las que me ha encantado:

  1. Es divertidísima
    Jeff, el perro que todos queremos adoptar, vuelve a robar cada plano. Pero el dúo cómico real aquí es Belzoni, el loro más sarcástico del cine de animación español, y la Momia. Belzoni tiene frases que ya son meme: “¡Yo no firmé para esto!”. La sala entera se reía a carcajadas. Humor físico para peques y chistes con doble capa para adultos. Equilibrio perfecto.
  2. Es emotiva de verdad
    Lo que más me ha tocado es ver a Tadeo y Sara como padres. No son perfectos. Se equivocan, discuten sobre si Oli debería entrar en una tumba milenaria o quedarse leyendo. Hay una escena en Grecia, con Olimpia dormida sobre el hombro de Tadeo mientras cruzan un puente colgante, que resume toda la peli: aventura sí, pero juntos. Si eres madre o padre, vas a salir con un nudo bonito en la garganta.
  3. Aprendes historia sin darte cuenta
    Y aquí viene el sello Wizboots. La peli no es solo entretenimiento. Te lleva de la mano por el origen real de Las mil y una noches, te explica quién fue Alí Babá sin convertirlo en clase magistral, y te conecta la mitología griega con Oriente Medio de forma natural. Mi hija salió preguntando por la Biblioteca de Alejandría. Eso, para mí, es un 10. Es cine que deja poso.

El sello Wizboots — animación y doblaje:

El doblaje, como siempre, impecable. Óscar Barberán clava a un Tadeo más maduro pero igual de patoso. Michelle Jenner le da a Sara esa mezcla de firmeza y ternura que la hace referente. Y Carlos Latre… ¿qué decir? Hacer tres personajes tan distintos —Momia, Belzoni y Jeff— y que los distingas sin mirar, es de maestro. Belzoni se lleva la peli, lo digo ya.

La banda sonora acompaña con percusiones árabes, toques de aventura clásica y un tema central que tu peque va a tararear durante días. Familia avisada.

Veredicto final:

Tadeo Jones y la lámpara maravillosa es todo lo que le pides a una peli familiar. Tiene aventura de la buena, de la que te hace agarrarte a la butaca. Tiene humor que funciona para todas las edades. Tiene corazón, mucho corazón, gracias a esa nueva dinámica de Tadeo y Sara como padres de Oli. Y tiene historia, de la que se aprende de verdad. Es divertida, es emotiva y es inteligente. La mejor de la saga y una de las mejores pelis familiares españolas de los últimos años. No te la pierdas en cines el 26 de agosto. Llévate a los peques. Y pañuelos… por si acaso.

SOLO EN CINES 26 DE AGOSTO