
SINOPSIS
Un grupo de activistas toma el control de la gala anual de una empresa energética en Londres y secuestra a los 300 asistentes para denunciar la corrupción de los anfitriones. Todo se complica cuando las discrepancias entre los extremistas y su líder (Clive Owen) amenazan con el asesinato de todos los presentes.
Suspendida a 50 pisos de altura en el exterior del edificio, una exsoldado convertida en limpiadora de ventanas (Daisy Ridley) será la única que podrá rescatarlos a todos. Incluido a su hermano.
Lo que realmente eleva a Cleaner: Rescate Vertical por encima del montón no es solo la adrenalina, sino su apuesta por el realismo táctico. En un género saturado de héroes indestructibles que parecen sacados de un videojuego, el personaje de Daisy Ridley es una bocanada de aire fresco (literalmente, a 300 metros de altura). Aquí no hay trucos de magia ni tecnología de Industrias Stark; su arsenal son mosquetones, cuerdas de seguridad y un conocimiento milimétrico de la física.
La película convierte el equipo de limpieza industrial en una herramienta de guerra, recordándonos que, en situaciones límite, el ingenio técnico es más letal que cualquier arma de fuego. Ver a Joey Locke usar su arnés para maniobrar en la fachada de cristal mientras la gravedad intenta ‘borrarle la partida’ genera una tensión física que se siente en el estómago. Es, en definitiva, una oda a la resistencia humana donde el escenario no es solo un fondo, sino el jefe final a batir.
Ver a Daisy Ridley en Cleaner es presenciar su verdadera ‘graduación’ como estrella de acción física. Si en su paso por el espacio dependía de la mística y los efectos visuales, aquí se despoja de cualquier artificio para entregarnos una interpretación terrenal y visceral. Ridley logra que nos olvidemos de los sables de luz al encarnar a una mujer que no pelea por el destino del universo, sino por su propia supervivencia y la de los suyos. Es fascinante ver cómo proyecta esa vulnerabilidad de acero: una heroína que suda, que duda y que siente el peso de cada golpe, demostrando que su mayor poder no es la Fuerza, sino una resiliencia humana que traspasa la pantalla. Con este papel, Daisy reclama su lugar en el cine de acción moderno, demostrando que puede cargar con el peso de una película usando solo su físico y una mirada cargada de determinación.
Taz interpreta a un antagonista eléctrico. Su energía es el contrapunto perfecto a la calma de la protagonista.
Gracias a que Taz hace sus propias escenas de acción y tiene un trasfondo real en artes marciales, sus enfrentamientos no se sienten coreografiados, sino sucios y peligrosos. Es, sin duda, el personaje que más te mantiene alerta.
Una película de acción sólida, de «vieja escuela», que destaca por su ritmo frenético y por un Taz Skylar que demuestra que puede ser un villano de primer nivel.
Lo interesante es que ninguno de los dos interpreta a un superhumano. Ella usa sus herramientas de limpieza y él su fervor táctico. Verlos interactuar es ver un juego del gato y el ratón donde la ventaja cambia de bando constantemente.
En definitiva, la química (o más bien, la «antiquímica» por su rivalidad) entre Daisy y Taz es lo que eleva esta película por encima de un thriller de acción convencional.
Cleaner: Rescate Vertical se estrena en cines el 6 de marzo:




