
Sinopsis
Tras la prematura muerte del sheriff de Normal, un pequeño y tranquilo pueblo asentado sobre un misterio explosivo, Ulysses (Bob Odenkirk) ocupa su puesto como sheriff en funciones.
Cuando una pareja de forasteros atraca el banco de la ciudad, sin darse cuenta, descubren el secreto sobre el que se asienta el éxito de Normal. Todos sus habitantes están dispuestos a hacer lo necesario, y nada les detendrá para mantener a salvo su peculiar modo de vida.
Ulysses, que hasta ahora únicamente se había preocupado de huir de los demonios de su pasado, deberá tomar una decisión y luchar por sobrevivir entre tanto secreto.
Normal es de esas películas que entras pensando “a ver qué tal” y sales con la adrenalina a tope y sin haber mirado el reloj ni una vez. Dura lo que dura, pero se te pasa volando.
Por qué huele a John Wick
La firma de Derek Kolstad se nota desde el minuto uno. Aquí no hay coreografías imposibles de ballet balístico. La acción es seca, sucia y física. Cada golpe pesa. Cada tiro tiene consecuencias. Odenkirk no es un asesino legendario: es un tío normal, quemado, que improvisa para sobrevivir. Y justo por eso mola. Cuando reparte, te lo crees.
El toque Tarantino
Ben Wheatley dirige y se le va la pinza lo justo. Mezcla western crepuscular, yakuza de provincias y comedia negrísima. Hay muertes absurdas, diálogos con sorna y personajes secundarios que parecen sacados de un cómic pulp. Tiene ese puntito de Barry de HBO: te ríes incómodo mientras todo se desmadra. Violenta, sí. Pero también goofy y con estilo.
Lo que funciona:
- Bob Odenkirk: Vuelve a bordar al héroe improbable. Agotado por fuera, letal cuando toca. Sostiene la peli entera con miradas y mala baba.
- Ritmo: No hay relleno. Es una escalada de situaciones cada vez más ridículas y sanguinarias que engancha.
- Personalidad: En un mar de thrillers de acción clónicos, Normal se atreve a ser rara. Irregular, pero con identidad propia.
Veredicto de colega
Normal es real con comillas. De esas historias que lees y dices “jajaja no me jodas”, pero que sientes que podrían pasar mañana en cualquier pueblo perdido. Solo que aquí hay más escopetas, más sangre y más humor cabrón.
No es perfecta, pero tiene alma, hostias bien dadas y cero miedo al ridículo. Si te va el rollo de tíos normales metidos en infiernos estilizados, entra de cabeza.
Plan perfecto para desconectar, no mirar el móvil y disfrutar de un desmadre violento con corazón de western chiflado.
Normal se estrena en cines el 1 de julio. Palomitas grandes y cero expectativas de obra maestra. Solo diversión con mala leche.




